Mis siete colores preferidos
Que el verde salta, el azul vuela, el amarillo es cálido, el rojo está lleno de jugo, el negro camina sobre paticas, el rosa cruje y el marrón es suave, es algo que los lectores de esta colección podrán constatar de distintas y sorprendentes maneras.

De libro en libro —uno para cada color— salta un pequeño y audaz personaje, capaz de sacarle el jugo tanto a las frutas que encuentra como a la vida en general, de recorrer universos en los que juega y se relaciona con elementos variados y maravillosos: rábanos, violetas, castañas, hormigas, cielos, aves... así, para el lector tener el mundo en este pequeño cubo, ¡resulta encantador!

La estructura de cada libro se fundamenta en aspectos esenciales del universo infantil: curiosidad y entusiasmo; así, por un lado, encontramos la pregunta inicial “¿Qué es esto?”, mientras que por otro hallamos la afirmación de cierre: “¡Me encanta!”, y en el medio, todo lo que llama la atención del bebé. Curiosidad y entusiasmo constituyen la base de dos procesos fundamentales: la constitución del espíritu de investigación y la conformación del gusto estético, los cuales se reflejan en la capacidad de formular preguntas y en la posibilidad de definir aquello con lo que nos identificamos.

Tomando el color como hilo conductor, esta colección propicia la aproximación lúdica por parte del lector a objetos, espacios y seres. El manejo minimalista de textos e imágenes facilita el establecimiento de analogías y relaciones entre los distintos elementos, lo que resulta muy eficaz para la consolidación de la sensibilidad de los más pequeños.

El diseño genera un acercamiento que invita al lector a extender los descubrimientos de colores, texturas y formas a sus propios ámbitos. El uso de fondos blancos, sobre los que se ubican ilustraciones de línea ágil y segura, con fotografías de excelente definición, proporciona un aire fresco a esta colección.

Marie-Hélène Gros es autora de las colecciones de Léo et Popi y de Le petit monde. Eric Gasté es editor gráfico y entre sus trabajos figuran El lobo verde y Los campeones olímpicos.

Marcela Tristancho Mantilla

Como tú
La colección Como Tú, de la editorial Ríos de Tinta, no espera a que el lector abra sus libros, aun cerrados ellos saludan e invitan con colores festivos y cálidos a aquellos a quienes está destinado su alegre juego.

En el primer libro, un grupo de amigos propone disfraces; la lagartija quiere ser reina, “¿¿Así??”, le responde el topo, con su versión del disfraz; el polluelo quiere ser pirata, “¿¿Así??”, responde otra vez el topo, aderezándose esta vez con las prendas propias del pirata. Luego la rata quiere ser cantante, y la lagartija, astronauta.

Las respuestas del pequeño topo y su interpretación de los disfraces siempre sorprenden y de paso incitan al lector para que se involucre en el juego. Pero al final sus amigos le hacen una terrible propuesta. El libro termina en suspenso y la contraportada cierra con la asustada y enfática respuesta del pequeño topo: “¡¡Así nooo!!!”.

En el segundo libro, alguien saluda desde un grupo de simpáticos personajes; no obstante, no reconocemos de quién es la voz. ¿Quién eres tú?, se pregunta el lector y entabla un diálogo-adivinanza con el incógnito: si no eres una planta hay que descartar a la flor, si no tienes pico no eres el zopilote, si no tienes alas no eres la mariposa… Entonces, ¿quién eres tú?, ¿el elefante, el mico, la rana, la jirafa…? ¡Quizá es posible adivinar antes de la última página!

En estos libros los personajes hablan al lector desde una realidad cercana debido a la actitud y las situaciones que escenifican las ilustraciones; la narración visual invita a la lectura creativa, a una participación activa donde se establecen relaciones y secuencias y se anticipa lo que va a suceder en la siguiente página para luego confrontarlo con lo imaginado y con la propia cotidianidad.

Nada en estos libros es estático, todo fluye en dinámicas donde el lenguaje va de la voz al libro y del libro, de vuelta, a la vida y al juego.
Ana López


Tener un patito es útil

La realidad no es tan plana como creemos. Cada uno de las sucesos que acaecen tiene su contraparte, y cada uno solo ve una parte (su parte) de la realidad. A partir de este hecho indiscutible, Isol crea una historia aparentemente sencilla: un niño encuentra un pato de juguete y lo usa como mecedora, sombrero, pipa, silbato y hasta nariz, antes de abandonarlo en la bañera.

El lector termina este relato con la vaga sensación de que algo falta, de que el libro va más allá de la ingeniosa técnica del friso en que está armado y que le permite al bebé explorarlo como si fuese un camino que se despliega ante sus ojos, que puede recorrer gateando mientras sus padres le cuentan la historia de ese bebé que juega con un patito. Entonces, el adulto, o el bebé, voltea el libro y encuentra un nuevo relato, sin el cual el primero no tendría sentido: Tener un nene es útil. Allí, un inteligente pato encuentra un niño y lo usa como masajista, de mirador e incluso para encerarse el pico.

Las dos historias, la del anverso y la del reverso, narran situaciones que reflejan la percepción de dos seres sobre un mismo hecho: un encuentro fortuito. La maestría de Isol radica en la forma como muestra que, por más subjetiva que parezca una historia, siempre lleva algo del discurso del otro: así, estas ilustracionesespejos difieren no solo por los textos, sino en los colores: la historia del niño es amarilla; la del pato, azul, y ambas llevan marcas del color que corresponde a su contraparte (así, por ejemplo, la del niño tiene trazos azules en las márgenes).

Un libro muy rico en los niveles gráfico, narrativo y editorial, en el que se encuentra la intención de entregar a los bebés un objeto de un alto valor artístico, hecho muy positivo, en tanto que nos permite explorar con nuestros hijos otras miradas sobre el mundo, a la vez que jugamos; una atractiva manera de invitarlos a la lectura.

El primer libro de Isol, Vida de perros, fue publicado en 1997, tras recibir una Mención de Honor en el concurso A la orilla del Viento; asimismo ha sido finalista, por dos años consecutivos, a los premios Hans Christian Andersen; visitando la página www.isol-isol.com.ar se ve muy bien porqué.
Julián Acosta Riveros