Mi experiencia con la P
Por Natalia Andrea Romero,
lectora e impulsadora del PPP de Nazareth, en Sumapaz

A propósito de la reactivación de tres PPP en Bogotá, reproducimos la carta que escribió Natalia Andrea Romero, mucho más que una usuaria...

Mi experiencia con este proyecto empezó en el año 2007, cuando vine de vacaciones y observé que cerca del parque estaba esta P y le pregunté a mi mamá qué era lo que había allí. Ella me respondió que era una biblioteca pero que hace poco la persona que estaba encargada de ella se había ido. Yo le dije a mi mamá que quién se había quedado con las llaves de la biblioteca, me dijo que ella las tenía ya que hacía parte de la junta de acción comunal. Esto me causó mucho interés y le pedí las llaves para poder ver, ella me las prestó con la condición de que las cuidara, yo acepté y me fui a ver. Cuando abrí, los libros estaban sucios igual que los muebles y los registros, así que decidí limpiarlos. Cerré y pensé quién me podría ayudar.

Entonces se me ocurrió que como mis amigas también estaban de vacaciones, me podían colaborar con esto, así que al otro día les pregunté y aceptaron. Primero limpiamos todo y luego decidimos ordenarlos por orden numérico, es decir del 1 al 300. Para esto cada una escogió dos familias de libros y las organizó, luego reunimos todos los libros y los pusimos en orden numérico.

En ese proceso vimos que hacían falta aproximadamente 30 libros y que había otros que no tenían número, por esto decidimos organizar todo y luego preguntar por los libros perdidos a las últimas personas que los habían tenido prestados, según los registros. Así logramos recuperar solo cinco libros, pero como dice el dicho, algo es algo, peor es nada. Al día siguiente entregué las llaves a mi mamá, ella me preguntó que era lo que había hecho y yo le conté todo. Al escuchar mi relato ella me preguntó si quería abrir la biblioteca mientras las vacaciones, yo le dije que sí y por la mañana me fui a abrir la biblioteca y los niños de los alrededores llegaron a leer, me pedían libros para niños, cuentos… pero entre ellos llegaron niñas que no sabían leer, así que les di un libro con dibujos mudos, llamado Trucas; yo se los explicaba y ellas me hacían preguntas al transcurrir el cuento.

Entonces se me ocurrió una idea que consistía en citar a estos niños que habían ido esa tarde y a los que quisieran ir y hacerles una especie de taller de lectura. Con esto y muchas otras actividades realizadas entre todos nosotros logré aprender muchas cosas: cogerle gusto a la lectura, aprender a valorar lo que tenemos y también aprendí a ser más responsable, como quien dice de esto me quedaron experiencias súper chéveres y pues cosas de esas que no se pueden explicar con palabras pero lo hacen sentir muy bien a uno consigo mismo.

Aprendí de todo un poquito
Natalia Andrea Romero tiene doce años y escribió esta carta para que su madre la leyera durante la reinauguración del PPP de Nazareth, ese que ella no dejó morir mientras la Alcaldía decidía qué hacer con él. Reconocida como bibliotecaria por su comunidad, ella continuará vinculada con el PPP, al lado de la promotora de lectura que Fundalectura llevará para prestar libros a domicilio, realizar lecturas en voz alta, incentivar la lectura en el tiempo libre y realizar actividades en el marco de la campaña Libro al Viento.