Libro al Viento en las plazas de mercado
Textos y fotografías Juan Pablo Calixto, Tejedor de Sociedad

De la mano de María Pinilla, vendedora en una plaza, el autor muestra las posibilidades que abre la realización de Libro al Viento en las plazas de mercado.

Cuando tenía seis años de edad, María Pinilla aprendió a leer en un escuelita del municipio de Ráquira en Boyacá: “La profesora Eva nos llevaba un libro y una fruta todos los días para animarnos a leer”. María nació en 1964 y recuerda con alegría los dibujos que acom-pañaban El pato patotas, su cuento favorito en aquella época.

En 1971 se trasladó a Bogotá. El amor que había nacido con las páginas de las cartillas de la escuela nunca murió. La felicidad de contemplar las verdes montañas, la laguna de Fúquene y el sabor de las naranjas del jardín de la profesora Eva quedó grabada en su memoria y regresa cada vez que abre un libro y empieza de nuevo a descifrar las letras que tanta emoción le causaron cuando las leía por primera vez en su casa de Ráquira. Después encontraría Libro al Viento.

Desde su creación en el 2004, este programa de la Alcaldía Mayor de Bogotá ha publicado mensualmente un título de literatura clásica universal, incluyendo varios autores colombianos. La idea siempre ha sido que los bogotanos tengan la oportunidad de acercarse fácilmente a la lectura de una manera espontánea y agradable. Pero desde el pasado jueves 15 de febrero del presente año, el programa, queriendo llegar a toda la población, se ha ampliado aun más y ha llegado a las plazas de mercado de los barrios Quirigua, Restrepo y Perseverancia, un primer paso para que en todas las plazas de Bogotá se ubique uno de estos módulos que han permitido que más personas tengan acceso a los libros y la lectura.

Los libros siempre han acompañado a María. Del bachillerato se acuerda de Edgar Allan Poe, un autor que la impactó mucho: “El cuento que más me gustó creo que se llamaba El gato negro, pero nunca lo he podido volver a leer”. No siguió una carrera universitaria, se dedicó, como el resto de su familia, a vender artesanías traídas de Boyacá en la plaza de mercado Carlos E. Restrepo, al sur de Bogotá. Ahora es una asidua visitante del puesto de lectura que presta servicio en la plaza.

Quienes conviven en la plaza del Restrepo junto a María, esperaron impacientes que llegara el día de la inauguración del puesto de lectura. Esa mañana el público estaba ansioso, querían ver la aparición de los actores que harían la lectura dramatizada del cuento “Barbazul”, incluido en el libro Cuentos para siempre publicado en Libro al Viento. Los niños estaban en primera fila, contentos y asombrados ante los personajes que iban leyendo el volumen rojo de la colección.

Luego de la obra teatral, cogidos de la mano y con evidente emoción, los adultos se dejaron guiar por sus pequeños hijos que, apresurados y con los rostros ansiosos, llegaron al lugar donde se abrió por primera vez el módulo de madera que contiene los 600 libros de la colección de este puesto de lectura que presta servicio durante cuatro horas cinco días a la semana, y al que cada vez llegan nuevos lectores con la intención de compartir un libro en familia al lado de las verduras, los canastos, las frutas y toda la infinidad de productos que a diario se venden en esta plaza.

A María se le ve siempre con un libro en el bolsillo del delantal. Lee cuando no hay compradores, lee con sus sobrinos, lee y lee: “Nunca asistí a ninguna biblioteca por falta de tiempo, los libros que conocí fueron los que les hicieron leer a mis hijos en el colegio. Ahora voy casi todos los días a seleccionar un título y me encanta ver que otras mamás están haciendo lo mismo”.