Lectores para el presente
Por Sergio Zapata León

Entrevista con Juan María Cuevas, 5o Premio al Mejor Proyecto de Promoción de Lectura Fundalectura-Compartir al Maestro

Cuevas nació en Bogotá en 1970. Fue fraile antes de ser profesor y conoció el aula virtual en la universidad San Buenaventura. Sin embargo, solo la hizo suya como herramienta de formación en el Colegio de la Enseñanza, a donde llegó en 2004, para enseñar filosofía. Allá diseñó una estrategia para poner el aula virtual al servicio de las cuestiones filosóficas sobre las que venía trabajando desde años atrás. Debido a la solidez de su proyecto, que fortalece la competencia argumentativa a través del chat y del aula virtual, Fundalectura eligió su trabajo como el más destacado entre las propuestas que concursaron en 2006 por el premio Compartir.

Levinís y Huber, pensadores que promovieron la filosofía del encuentro y de la alteridad, le permitieron observar que los sistemas de relación entre los seres humanos cambian continuamente y, durante su transición del Cervantes a La Enseñanza, se encontró viviendo dentro del messenger y el chat, en un mundo que los adolescentes manejan y que le resultaba ajeno: me di cuenta de que el aula de clases quedaba al margen de ese mundo. Cuando un profesor se voltea para escribir algo en el tablero, le da la espalda a sus estudiantes de una forma literal, pero también figurada: le da la espalda a sus intereses y a sus maneras de comunicarse-.

Los estudiantes llegaban a sus clases con gran cantidad de información del ciberespacio, por eso Cuevas se asomá a ese territorio para chatear e investigar cómo se desenvolvían los jóvenes. Pensó que manejaban mal la lengua y maltrataban al otro. Por la misma tendencia filosófica en la que estaba inmerso pensó que el aula virtual podía convertirse en una herramienta para filtrar ese maltrato al lenguaje. Pero había que vincularla al trabajo en clase “y para ello precisaba la lectura. Hay que leer a Platón y Aristóteles. Hay que leer las fuentes para poder discutir. Y al mismo tiempo romper el ambiente de coerción dentro del aula física”, dice Juan María, quien sostiene que sin querer muchas veces los maestros obstaculizan las discusiones en clase, entorpecidas también por las diferencias entre los estudiantes. En el aula virtual ese riesgo se reduce porque el estudiante tiene la posibilidad de dar rienda suelta a sus palabras por escrito, sin límite de tiempo, sin ver al otro.

La estrategia
Cuevas empezaba definiendo los textos -sobre los que trabajarían, después acordaban las fechas del primer foro y la entrega de un ensayo sobre alguno de los temas planteados. Guiaba la manera de abordar esos ensayos y luego saltaban al aula virtual: foros abiertos todo el año y una sesión de chat por semestre.

“Al comienzo las estudiantes llegaban con los textos propuestos sin un solo subrayado. ‘Ya leí’, decían, pero no traían apuntes, no habían marcado las ideas importantes, no habían tomado notas de su lectura”. Insistió en estos ejercicios y luego, cuando alguna entraba al foro sin haber leído, sus propias compañeras le recomendaban que no lanzara argumentos vagos.

Juan María decidió romper el aula física y citó las discusiones en horarios no académicos. Estableció parámetros de evaluación distantes de la calificación, en los que observaba la producción escrita de sus estudiantes –la calidad de la redacción, la agudeza de sus argumentos, la capacidad crítica y la comprensión de los temas. Así consolidó su proyecto.

Educar para el presente
Juan María forma estudiantes preparados para encarar el presente. Considera que el pensamiento crítico y la combinación entre nuevas tecnologías, comprensión lectora y habilidades en escritura le permitirá a las nuevas generaciones enfrentar un mercado laboral diseñado para dar cabida a empleados “que se limitan a usar lo que ya está” y no a trabajadores “con la responsabilidad de ir más lejos y transformar su entorno”. Cree también que “la tecnología le está planteando serios retos a la educación actual. Internet, el chat, x-box, los juegos por computador, la música que se consigue en la red son fuentes de información que los maestros deberíamos involucrar dentro del aula física para optimizar su capacidad educativa”.
Precisamente, cuando Juan María comenzó a oír que las estudiantes citaban en el salón y durante sus descansos datos del foro virtual comprendió que había encontrado el camino.